Nunca pensé que este día llegaría. Pude bailar con mi hijo en su boda.
Mi hijo, Brian, ingresó en el Packard Children's a los 16 meses en 1992. Era un bebé perfecto y de repente enfermó. Estuvimos de hospital en hospital sin encontrar respuesta a su misteriosa enfermedad, hasta que finalmente llegamos al Packard Children's, donde le diagnosticaron una inmunodeficiencia. Durante 13 años, toda mi familia —con las dos hermanas pequeñas de Brian siempre a su lado— estuvo entrando y saliendo del hospital para sus tratamientos de inmunoglobulina intravenosa y múltiples cirugías. Fue nuestro segundo hogar. Pasamos nueve Navidades allí.
Si no existiera este hospital, Brian no existiría. Este hospital, el personal —el conserje, el vendedor de pegatinas, las enfermeras, los médicos y demás miembros de su equipo— desempeñaron un papel en nuestras vidas que las palabras jamás podrían expresar.
Brian ahora tiene 27 años, trabaja en las fuerzas del orden y disfruta de una vida activa. El pasado junio se casó con su novia de la secundaria, Christina; fue uno de los días más felices de nuestras vidas.
Nuestro hijo recibió el milagro de la vida cuando entramos en este hospital. Durante 25 años, han sucedido cosas hermosas en este lugar, todo gracias a la visión de Lucile Packard y a la generosidad de tantos donantes que hicieron posible la atención vital de todas las familias con niños enfermos. Agradecemos eso todos los días.
Pam Cambra-Sams, mamá
Este artículo apareció por primera vez en la edición de primavera de 2016 de Noticias infantiles de Lucile Packard.