Un diagnóstico de autismo puede generar muchas emociones: para algunas familias, incertidumbre sobre el futuro; para otras, alivio y respuestas a preguntas que se han planteado durante años. En cualquier caso, el diagnóstico es solo el comienzo. Dado que el autismo se manifiesta de forma diferente en cada niño, las familias necesitan atención y apoyo adaptados a las necesidades específicas de su hijo.
El Centro de Autismo de Stanford Reúne a expertos de diversas disciplinas para ayudar a las familias a acceder a recursos médicos, psiquiátricos, sociales y educativos, y para impulsar las posibilidades de tratamiento. Si bien la intervención temprana puede marcar una diferencia significativa, aún no existen medicamentos aprobados para tratar las características principales del autismo, y los niños pueden responder de manera muy diferente a las intervenciones conductuales y de otro tipo.
Investigadores de Stanford trabajan para comprender el porqué y qué podría funcionar mejor. Mediante investigación y ensayos clínicos, exploran la biología del autismo, investigan por qué los niños responden de manera diferente a las intervenciones y desarrollan nuevos enfoques de atención. El objetivo: opciones más precisas y efectivas que ayuden a cada niño a prosperar.








