Imagínese usar ondas sonoras externas para destruir un tumor. Sin incisiones. Sin bisturí. Sin recuperación. Solo energía concentrada, guiada con precisión milimétrica, eliminando la enfermedad sin dañar el tejido sano. Parece ciencia ficción. En Stanford, ya es una realidad.
El año pasado, un niño llegó a Hospital Infantil Lucile Packard de Stanford El niño presentaba un doloroso tumor óseo que le provocaba cojera. El Dr. Avnesh (Ave) Thakor y el equipo de radiología intervencionista pediátrica trataron el tumor con ondas sonoras focalizadas de alta intensidad, el mismo principio que una lupa que concentra la energía de la luz solar en un punto. El niño salió del hospital ese mismo día, libre del tumor.
Este es el mundo de la radiología intervencionista (RI), y el Dr. Thakor es uno de sus pioneros más visionarios.
¿Qué es la radiología intervencionista?
Un radiólogo tradicional utiliza imágenes para detectar enfermedades. Un cirujano las trata con un bisturí. Un radiólogo intervencionista hace ambas cosas: utiliza imágenes avanzadas como un sistema GPS para guiar procedimientos mínimamente invasivos a través de los propios vasos y vías del cuerpo, llegando a cualquier órgano con una precisión extraordinaria. Mediante incisiones a veces no más anchas que un grano de arroz, el Dr. Thakor y su equipo pueden desbloquear vasos, administrar terapias directamente a los tumores, detener hemorragias potencialmente mortales y tratar afecciones que antes eran intratables. El resultado: una recuperación más rápida, menos dolor y mejores resultados para los niños.
Hace una década, el Dr. Thakor y su equipo crearon desde cero el programa de radiología intervencionista pediátrica de Stanford. Hoy en día, es uno de los más avanzados del mundo y actúa como un factor multiplicador en casi todas las especialidades del Hospital Infantil Packard. Pero para el Dr. Thakor, lo que es posible para los niños hoy en día es solo el comienzo.
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La historia de Mateo: En el lugar y el momento adecuados.
En octubre pasado, Mateo*, de cuatro años, se cayó sobre un frasco de vidrio en casa de sus abuelos. El frasco se rompió y los fragmentos de vidrio le abrieron el abdomen, alojándose en lo profundo de sus órganos internos. Los cirujanos de un hospital cercano no pudieron encontrar el origen de la hemorragia continua y su estado se deterioraba rápidamente. No había tiempo para una cirugía. Era radiología intervencionista, o nada.
Mateo fue trasladado al Hospital Infantil Packard, donde el Dr. Thakor lo llevó rápidamente desde el escáner hasta la sala de radiología intervencionista. Mediante una angiografía para identificar cada vaso sanguíneo sangrante en el hígado, guió catéteres especializados para colocar pequeñas espirales en cada punto de sangrado, deteniendo así la hemorragia y preservando el flujo sanguíneo al resto del hígado. La cirugía duró menos de tres horas y la incisión fue de tan solo dos milímetros.
“Casos como este tendrían resultados muy diferentes en otros lugares”, reflexiona el Dr. Thakor. Pero Mateo estuvo en el lugar y el momento adecuados, y hoy está de vuelta en casa con su hermana, retomando las actividades propias de un niño.
*Los datos de identificación se han modificado para proteger la privacidad.
El camino a seguir: Entrega de precisión
El diagnóstico de precisión identifica la enfermedad. El tratamiento de precisión la ataca. Pero una de las razones más comunes por las que fracasan las terapias prometedoras es más sencilla de lo que parece: nunca llegan a su destino. El Dr. Thakor está construyendo un nuevo pilar de la medicina de precisión —la administración de precisión— para solucionar este problema.
Terapias de ondas sonoras
Las ondas sonoras de baja intensidad pueden preparar los tumores para responder a la terapia, estimular la regeneración en órganos dañados y abrir vías microscópicas en los vasos sanguíneos para administrar tratamientos con una precisión sin precedentes. El Dr. Thakor se está preparando para iniciar un ensayo clínico en los próximos años con el fin de convertir este descubrimiento en terapias para los pacientes.
Andamios bioingenierizados para terapia celular
El laboratorio del Dr. Thakor está desarrollando andamios bioingenierizados que pueden administrarse con precisión en áreas específicas del cuerpo humano para apoyar la función de órganos o células. Un ejemplo: andamios biológicos que pueden favorecer la supervivencia y la función de las células de los islotes pancreáticos para restaurar la producción de insulina, lo que podría liberar por completo a los niños con diabetes de las inyecciones de insulina. La filantropía podría impulsar esta prometedora investigación en terapia celular a una nueva etapa.
Dispositivos pediátricos impresos en 3D
En colaboración con expertos en impresión 3D, el laboratorio del Dr. Thakor está creando dispositivos reabsorbibles diseñados a medida para la anatomía de cada niño, con el objetivo de favorecer la cicatrización y desaparecer de forma segura a medida que el niño crece. Gracias a una colaboración única con los laboratorios de ingeniería de Stanford, contamos con la infraestructura y la experiencia necesarias para impulsar una dirección totalmente nueva en el desarrollo de dispositivos quirúrgicos pediátricos, adaptando el tamaño de estos dispositivos a las necesidades de cada niño.
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Amena Ahmed, Directora Asociada de Grandes Donaciones